El coche de escape se detuvo ante una propiedad modesta y discreta a las afueras de la ciudad. No era una mansión, sino una casa de campo fortificada, llena de cámaras y muros. Era el refugio de Claudia, la única persona que se atrevía a conspirar abiertamente contra el control de Demian.
Valeria se sintió mareada al entrar. Se derrumbó en un sofá, el miedo y el agotamiento finalmente cobrando factura. Sara la abrazó, su furia calmada por la seguridad del refugio.
Sara: __Estás a salvo, Val. Lo