CAPÍTULO 77: ADMISIÓN
Eden
El ambiente en la mansión está cargado. No con miedo exactamente, sino con esa electricidad que se siente antes de una tormenta, cuando el aire sabe algo que tú aún no. El Pecador camina de un lado a otro, dando órdenes con ese descaro elegante que lo hace parecer más un modelo de revista que un mafioso. Dmitry está en modo Freezer, claro, con esa expresión que no se inmuta ni cuando la realidad se cae a pedazos. Y mi padre… bueno, él es el epicentro de este huracán que llamamos plan de escape.
Vamos a Suiza. A sacarme esta maldita llave de una vez por todas a liberarme de ellos, de todo.
Estoy en el pasillo, vigilando la cuna portátil donde duerme Selena, cuando Dmitry se acerca. Su sombra siempre llega antes que él, como si el mundo le tuviera respeto… o miedo. Me tenso sin querer, pues no sé qué esperar. A veces lo odio tanto que me duelen los huesos… y otras, lo miro y siento que me falta el aire.
—Eden —su voz es baja, firme, pero no tan fría esta vez—.