CAPÍTULO 45: SU SALVADORA
Eden
Todo en nuestra noche va maravillosamente bien, pero entonces aparece un imbécil.
Literalmente, como salido de las sombras más tóxicas del universo masculino. Alto, con camisa de botones abierta hasta el ombligo, aliento a ron barato y esa sonrisita de creído intocable. Se me acerca demasiado, invadiendo mi espacio como si fuera una extensión pública de la barra.
—Hola, preciosa —dice, alargando la palabra—. ¿Estás sola?
Le clavo una mirada que debería venir con u