CAPÍTULO 25: TESTIGO
Eden
Mientras camino por el pasillo vacío aun siento el ardor de sus manos en mi piel. Estoy caliente, inquieta, y la idea de volver a la fiesta no me emociona en lo absoluto. Pero no puedo quedarme aquí, así que camino de vuelta al salón, tratando de ignorar la sensación de que todavía huelo a él.
El lugar es un caos. La música es más fuerte, la gente está más borracha y hay un ambiente de desenfreno que me pone nerviosa.
Voy directo hacia la salida, pero algo me detiene.