Susan se quedó en silencio por un momento.
—Cuando mencionaste a una chica y tomaste esa pulsera antes... ¿era la misma?
—Sí.
El tono de Stefan se suavizó ligeramente.
Susan sabía que no debía preguntar, pero la curiosidad pudo más.
—¿Era tu exnovia?
Stefan la miró y, tras un breve silencio, respondió con un simple:
—Mhm.
Una incomodidad inexplicable se instaló en el pecho de Susan.
—Entonces... ¿por qué terminaron?
—No lo sé —respondió Stefan con voz firme.
Aquí vamos de nuevo.
A veces, era co