El corazón de Susan latía muy rápido. Era la primera vez que alguien la defendía de esa manera. Ni siquiera su propio padre lo había hecho con tanta firmeza.
—Está bien. Todos los demás pueden retirarse. El asistente especial Jackman les informará los siguientes pasos del proceso.
Tras decir eso, Stefan se levantó de entre el grupo de mujeres. Su mirada, de principio a fin, permaneció fija en Susan, como si fuera la única persona en la sala.
—Tú también puedes venir conmigo.
—Oh… está bien, pre