Ella obedeció y se dirigió al mostrador.
Hubert la observó alejarse y soltó una risa baja.
—Así que al final la trajiste. La reunión es en una semana. ¿Por qué adelantaste el viaje?
—Mi madre la vio en mi casa. Debe de estar investigando sobre Susan —explicó Stefan sin apartar la mirada de ella ni un solo segundo. Sus ojos la seguían a donde fuera.
Hubert finalmente entendió el motivo. Suspiró.
—Mírate… No dejas de mirarla. ¿De verdad tienes que hacerlo?
—No puedo cansarme de verla —respondió S