—Como siempre, no te interesan las mujeres… ¿O es que te gustan los hombres?
—Hay una mujer a la que amo. Solo que prefiero guardarla para mí —respondió Stefan con tono posesivo.
El jefe de Frobozz Corp. se sorprendió.
—¿La mujer que amas? ¿Estás casado o comprometido?
—Nos casaremos pronto —dijo Stefan con calma—. Es la única mujer con la que quiero casarme.
El jefe quedó impresionado. Un hombre como Stefan podía tener a cualquier mujer que quisiera; bastaba con una palabra para que muchas acu