A su dominio, a la forma en que la tocaba, al placer que le daba, e incluso a cómo la cuidaba a su manera.
—Stefan Novak…
Solo pensar en su nombre hacía que su corazón se acelerara. Cada recuerdo de su rostro, de su voz, de sus besos, la desarmaba.
Sabía que estaba cayendo.
Y lo peor era que ya no sabía cómo salir.
Se vistió y regresó a su oficina. Había una pila de documentos esperándola. Respiró hondo y comenzó a trabajar.
De repente, recordó algo importante.
Las pastillas anticonceptivas.
Si