—Luego vienes a recogerme, ¿sí, Liam? —dijo Matilda al bajar del coche.
Liam no respondió. Su mandíbula se tensó antes de arrancar de inmediato y marcharse sin decir palabra, dejando a Matilda y a Anna en la zona de descenso del centro comercial.
—Vamos, Anna —la animó Matilda con ligereza.
Anna se sobresaltó. Solo entonces se dio cuenta de que llevaba todo ese tiempo mirando cómo el coche de Liam se alejaba.
¿Por qué sigo pensando en él…? se reprochó en silencio, irritada consigo misma.
Apresu