Javier nunca creyó que yo estuviera muerta.
Dejó atrás a toda su manada y, como loco, se lanzó a buscarme.
Recorrió todos los bosques cercanos, interrogó a cada caravana que pasaba, incluso se atrevió a cruzar en territorio enemigo.
Él no podía creer que esa mujer fuerte que siempre estuvo firme frente a él, pudiera morir así como así.
Tres meses después, siguiendo un rastro casi imperceptible, llegó hasta los límites del territorio del clan Noche-Viento.
Cuando me vio, bajo el sol, tendiendo hi