Esteban estaba en su habitación, ansioso, sabiendo que cada segundo que pasaba acercaba a Alanna a otro hombre. Justo cuando iba a salir, la puerta se abrió de golpe.
Su padre entró con expresión imponente.
—He pensado bien las cosas —declaró con firmeza—. Permitiré que canceles tu compromiso con Allison.
Esteban lo miró, incrédulo.
—No voy a detenerte —añadió su padre—, pero si vas a hacerlo, hazlo bien.
Esas palabras fueron todo lo que necesitó. Sin perder un segundo más, salió de la casa disp