Los días transcurrieron rápidamente, y la familia Beaumont tomó una decisión inapelable: Nathaniel debía partir al extranjero para prepararse en los negocios familiares. Su padre, un hombre severo y exigente, dejó en claro que no había opción.
—Es momento de que madures, Nathaniel. No puedes seguir perdiendo el tiempo. Si no te casas pronto, yo mismo te buscaré una esposa, pero antes de eso, debes demostrar que eres capaz de manejar nuestros negocios.
Su madre, más comprensiva pero igualmente f