La pantalla proyectó un archivo técnico, antiguo, con el sello “Confidencial”. Era un plano. Un diseño de lo que parecía ser un proyecto de vivienda social sostenible. Y en una esquina, con tinta azul desvaída, apenas visible, una firma: D.S.
Los más atentos comenzaron a murmurar.
—El proyecto que ven aquí —continuó Leonardo— fue uno de los más ambiciosos de su tiempo. Nunca se completó. Oficialmente, por falta de fondos. Extraoficialmente, por algo mucho más oscuro: porque fue robado. O, mejor