Alanna caminaba por los pasillos de la mansión, envuelta en la penumbra de la noche. Sus pasos eran silenciosos, casi fantasmaless, mientras se dirigía hacia el jardín trasero. Necesitaba aire, un respiro de la opresión que la rodeaba en esa casa. La boda con Leonardo estaba a solo unos meses, y aunque sabía que era la decisión correcta para asegurar el futuro de su familia, el peso de esa elección la ahogaba. No amaba a Leonardo, pero él era estable, poderoso y, sobre todo, no era Esteban. Aun