La ciudad dormía bajo un manto de lluvia persistente, pero en la última planta del edificio Salvatore Group, el ambiente era espeso, saturado de silencio y whisky. Leonardo apenas mantenía los ojos abiertos. Su cabeza giraba, su cuerpo parecía pesar toneladas.
La botella de licor estaba vacía sobre el escritorio. La camisa abierta, el cuello húmedo por el sudor frío que cubría su piel. El nudo en su garganta le impedía hablar, y los pensamientos venían como oleadas: desordenados, confusos, borr