La mañana llegó antes de lo esperado, como si el sol hubiera decidido salir para iluminar lo que había quedado en la oscuridad de la noche anterior. La señora Sinisterra despertó mucho antes de lo que su cuerpo le pedía. Había dormido poco, interrumpida por pensamientos que no podía apagar. El peso de las palabras no dichas, los gestos a medias, la tensión flotando en el aire… todo parecía estar empapado en una atmósfera que no podía sacudirse.
Al levantarse, con los primeros destellos de la lu