Alanna no pudo seguir escuchando sin hacer nada. Verlo así, con la voz apagada y el cuerpo encogido por un recuerdo tan doloroso, le resultaba insoportable. Se deslizó hasta quedar frente a él, sin decir palabra. Entonces, con suavidad, tomó sus manos, como quien trata de rescatar a alguien que se ahoga en el mar del pasado.
Leonardo parpadeó, como si regresara por un instante al presente. Sus ojos se cruzaron con los de ella, y por primera vez, Alanna pudo ver más allá del hombre firme y calcu