Leonardo salió del edificio con la mandíbula tensa y los pasos firmes, pero su mente era un caos de pensamientos desordenados. Las palabras de Alexa lo seguían como un veneno que se esparcía lentamente en su interior, haciéndolo cuestionarse cosas que creía tener claras.
"¿La amas? ¿O te casaste con ella para vengarte de su familia?"
Una simple pregunta, pero lo había sacudido hasta los cimientos. Se repetía en su cabeza como un eco imposible de acallar, golpeando sus certezas y obligándolo a e