Laura
—¿Solo eso vas a comer? —me dijo Anny durante el almuerzo; sonreí sin ganas.
—Sabes que no he tenido mucha hambre últimamente.
—Sí, pero tampoco desayunaste.
—¡Claro que sí! —me defendí; ella se cruzó de brazos—. Comí yogur y fruta…
—Que luego descargaste en el inodoro del pasillo cuando charlábamos en la biblioteca —suspiró—. Es obvio que no estás bien y deberías ir a la enfermería a checarte.
Rodé los ojos y sonreí.
—Exageras, mamá.
Bajé la vista a mi plato y corté un poco del pollo a l