Laura
El día de la audiencia llegó con un cielo gris que parecía un mal presagio. Sentí un nudo constante en el estómago, pero no era miedo, sino determinación, furia y el instinto ferrero de proteger a mi hijo.
Mat me acompañaba, firme, con una carpeta repleta de documentos, cartas y declaraciones. Gabriel estaba en su cochecito, cubierto con una manta ligera, ajeno al drama que se desarrollaba a su alrededor. Rocé su mejilla mientras avanzábamos por el pasillo del juzgado de familia.
Al entra