Riven abrió los ojos con rapidez, como si un reflejo la obligara a despertar, y un estremecimiento recorrió su cuerpo. La adrenalina todavía pulsaba en sus venas, y la sensación de peligro latía con fuerza en su pecho. Respiró hondo, tratando de calmar el temblor de sus manos, y entonces, sin pensarlo, se acercó a Armyn.
Tomó su mano con firmeza, como si al aferrarse a él pudiera anclarse en la realidad, en la seguridad que él representaba. Sus dedos se entrelazaron, y un silencio tenso los envo