El sol comenzaba a esconderse detrás de los edificios cuando Joaquín estacionó el BMW frente al penthouse. La luz de la tarde se reflejaba en los vidrios de las ventanas, pintando el cielo de tonos naranjas y violetas. Pero él no veía el paisaje. Su mente estaba en otro lugar. En la reunión. En el reto. En el secreto que pesaba sobre sus hombros como una losa de concreto, apretándole el pecho y nublándole los pensamientos.
Apagó el motor. Se quedó varios minutos en silencio, con las manos aún s