La habitación del abuelo Félix estaba bañada por una luz cálida que entraba por la ventana, iluminando cada rincón con un resplandor dorado que parecía dar vida a los objetos. Los rayos del sol se filtraban a través de las cortinas blancas de lino, creando sombras suaves que se movían con la lentitud del tiempo, como si el mismo universo quisiera detenerse para presenciar el momento. El aroma a flores frescas y medicina se mezclaba en el aire, creando una atmósfera de paz y esperanza que envolv