Capítulo 33. Una realidad que agobia.

Cuando el suero terminó de pasar ella estaba lista para partir, se había olvidado por completo que Francisco la había llevado y que quizás seguía afuera esperándola. Pero en ese momento no quería hablar con él, no quería hablar con nadie.

-- Y puede retirarse señora, su esposo canceló la atención – Melisa escucha a la enfermera y se queda helada. Levantó la mirada y pudo ver el perfil de Francisco, él seguía ahí, no se había ido. No solo eso, había pagado todos los gastos.

Melisa asintió, dio l
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