“Un siempre juntos”
El jardín de la mansión Novak brillaba con esa luz dorada que solo llega al final de una tarde feliz. Las risas infantiles llenaban el aire. Bastián, ahora con nueve años, corría por el césped con sus hermanos menores, los mellizos Emiliano y Aurora, de dos años, mientras Emma, más alta, más sabia a sus nueve parecía ahora mayor que él. Y los observaba desde el columpio, cuidándolos con la dulce paciencia que la caracterizaba desde siempre.
En la terraza, Felipe y Antón compa