43.
La fuerte sensación me embargó: oscura y fría, como estar sumergida en el agua. Como si mi cuerpo estuviese en una tienda con un líquido espeso. Miré hacia arriba: el cielo se hacía blanco, el suelo era blanco. La niebla alrededor era como si flotara en una blancura eterna.
La criatura que me llevaba por el aire era fuerte. Sus alas oscuras contrastaban con el ambiente perfectamente blanquecino, y yo intenté moverme, pero no pude hacerlo. Como si de verdad algo me tuviera completamente aprisio