208.
Ángel avanzó hacia donde estaba Sirius. Lo tomó por los hombros para que lo mirara directo a la cara. Necesitaba que el muchacho entendiera ese mensaje con completa claridad.
—Vete —le dijo—. Quiero que te vayas ahora.
No iba a dejar que los gritos del muchacho lo detuvieran, pero el mayor no estaba dispuesto ni por un solo segundo a permitir que el joven corriera algún riesgo.
—Tus poderes aún no han regresado. Por favor, hazlo por mí —le pidió—. Hazlo por mí.
Aquella súplica era demasiado pro