182.

Estaba tan cansada. Todo lo que había pasado en un solo día y aún no me sentía capaz de procesar... Era como si estuviera envuelta en Holanda, que me pidiera ordenar mis pensamientos. Como si mis brazos estuvieran atados a los lados de mi cuerpo.

Seguía ahí, de pie, con Lilith a mi lado. La muchacha clausó.

—José Luis, ¿crees que nos hubiéramos llevado bien? —me preguntó—. Si mi madre no te hubiera robado de los brazos de Flagela y ambas manadas no hubieran crecido en esa pensión... ellas eran
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