178.
No quería asustar a mi madre, pero lo cierto es que sí quería la venganza, y al parecer todos pudieron ver en mis ojos aquella decisión, aquella determinación con la que lo había pronunciado. Incluso Artemisa, que me acarició el cabello despacio.
—Mi niña —me dijo—. Cuánto has sufrido... o cuántos has tenido que pasar. De verdad lamento haberte traído a un mundo tan caótico.
—Esto no es tu culpa —le dije con sinceridad mientras la abrazaba.
La mujer respiró profundo y pude ver la fortaleza inte