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Aquellas palabras se quedaron prendidas en mí. “Dentro de la grieta”, dijo. Estaba dentro de la grieta, así tal cual. La montaña enorme era la grieta. Cada pequeña abertura por la que Mordor podría escapar, Johanna la había cubierto con un velo.
Pero entonces, ¿así funcionaba el velo? Impedía que cualquier criatura de sus mundos la atravesara. Había podido ver cómo el dedo de aquel vampiro había lanzado chispas cuando por accidente la tocó. Al parecer, por lo que dijo su compañero, no solo no le