100.
Con el corazón acelerado, martillando con fuerza en mi pecho, sentí retumbar mis oídos con su fuerte palpitar. Corrí hacia el rey Cuervo. Tenía que encontrar la forma de romper aquel hechizo que estaba sosteniendo con sus manos. Siempre las mantenía en el aire, como si aquello fuera importante para poder sostenerlo.
Entonces levanté las palmas de mis manos y dejé fluir mi poder. Esta vez ni siquiera pensé en qué quería que saliera de mí, en qué podría transformarse aquella magia. Solamente lo h