Fernanda llegó a la oficina de Adrián poco antes del mediodía.
No había avisado con anticipación. Solo apareció en la recepción con una expresión preocupada y pidió verlo unos minutos, asegurando que no quería interrumpir demasiado.
Cuando entró, Adrián estaba revisando un informe, aunque llevaba varios minutos leyendo la misma página sin entenderla.
—Espero no molestarte —dijo ella.
Él dejó el documento sobre el escritorio.
—¿Qué haces aquí?
Fernanda se acercó con cuidado.
—Vine a ver cómo est