Fernanda volvió a encontrarse con Marco Salas en un café alejado del centro, eligió una mesa al fondo, lejos de las ventanas, y esperó menos de cinco minutos antes de verlo entrar.
Marco no se molestó en sonreír al acercarse.
—Que puntual.
Fernanda esperó a que se sentara antes de responder.
—No creas que voy a venir corriendo cada vez que decidas aparecer.
—Antes no te molestaba, supongo porque pensabas que tenías todo bajo control.
Ella sostuvo su mirada con calma.
—Si me pediste venir para r