Los inversionistas habían reservado un salón privado para recibirlos. Daniel ya estaba allí, conversando con dos de ellos, pero no se acercó de inmediato ni interrumpió cuando uno de ellos salió a recibir a Victoria.
—Un gusto, yo soy Victoria Altamirano, es muy agradable conocerlo finalmente —le dijo mientras estrechaba su mano.
—He revisado su propuesta y tengo varias preguntas.
Victoria respondió con una sonrisa profesional.
—Espero poder resolverlas todas.
El hombre la condujo hasta la mesa