Fernanda notó el cambio antes de que Adrián dijera una sola palabra.
No fue algo evidente. Adrián seguía siendo correcto con ella. Preguntaba por sus terapias, respondía si lo llamaba y aparecía cuando Regina insistía en que su presencia podía ayudarla. Pero algo en él había perdido obediencia.
Su cuerpo estaba en la mansión.
Su atención, no siempre.
Aquella mañana, Fernanda lo vio desde el descanso de la escalera. Adrián estaba en el vestíbulo, hablando por teléfono con voz baja. No alcanzó a e