Adrián acompañó a Fernanda a terapia de rehabilitación esa mañana.
No estaba obligado a hacerlo. Regina había contratado a una enfermera, el chofer estaba disponible y el doctor había dicho que no era necesario que toda la familia asistiera. Pero Fernanda le pidió que fuera, y Adrián no supo negarse.
Ella caminaba despacio entre las barras de apoyo, concentrada en cada paso. La terapeuta le daba indicaciones con paciencia, mientras Adrián observaba desde una silla cercana.
—No me mires así —dij