Victoria asistió sola a la reunión de seguimiento del proyecto.
No pidió chofer ni avisó a Adrián. Había dejado de informarle cada movimiento como si necesitara justificar su día. Tomó su carpeta, revisó la dirección y llegó al club privado donde la firma hotelera había citado al equipo de diseño.
El lugar estaba lleno de personas conocidas para el mundo de los Montenegro. Socios, esposas de empresarios, consultores, arquitectos y algunas mujeres de la élite que Victoria había visto en cenas fa