Por años, Abril había soñado con tener ese video.
Lo había imaginado cientos de veces, como un testimonio sagrado que probara que ella no era una simple mujer en su vida… sino su salvadora. Una heroína silenciosa. Había arriesgado todo por Gregorio, incluso su propia vida, pero jamás imaginó que existiera una prueba… hasta ahora.
Y ahí estaba, frente a sus ojos.
El teléfono de Amadeo brillaba como si fuera una joya en medio del desierto, proyectando en la pantalla justo ese instante que creía pe