Capítulo: Planes al descubierto.
Ernestina estaba tan pálida que parecía hecha de nieve, como si toda la sangre hubiera huido de su rostro. Sus manos temblaban y los labios apenas podían articular palabras.
—¡Mamá…! —su voz se quebró, más un ruego que un llamado.
Luis, que estaba a pocos pasos, la miró con ojos abiertos por el miedo. Podía sentir que algo terrible estaba a punto de estallar.
—¡Lárgate! —ordenó Rebeca, con un tono tan cortante que el hombre obedeció sin discutir, retirándose apresurado.
El silencio que quedó f