Amadeo y Abril miraban fijamente la pantalla del teléfono.
El video se reproducía en silencio, pero las imágenes hablaban por sí solas.
Cuando terminó, se miraron, y una sonrisa lenta, casi maliciosa, se dibujó en sus rostros.
—Parece que el show está por comenzar… —murmuró Amadeo, con un brillo frío en los ojos.
***
Llegó la esperada noche: el aniversario de la empresa Dubois.
El salón estaba vestido de gala, cubierto de luces cálidas y reflejos dorados.
Las mesas rebosaban de arreglos florales