Un mes después.
Abril y Dhalia habían decidido unir fuerzas para celebrar juntas sus baby showers, una fiesta que, en teoría, debía ser alegre, tierna y llena de bendiciones.
Los jardines estaban adornados con cintas azules y amarillas que danzaban suavemente con la brisa.
Sobre las mesas, pequeños centros de mesa con flores silvestres y globos en tonos pastel hacían que el ambiente fuera casi de ensueño.
El bebé de Abril, un niño, ya se había convertido en motivo de ilusión para todos.
Dhalia,