No pasó ni media hora después de aquella llamada amenazante cuando dos hombres ya estaban en la puerta de la casa forcejeando con Melissa para llevarla a la oficina por órdenes de Alejandro.
Ese día las estadísticas se habían ido al suelo, todo era un caos en los números de la empresa y los inversionistas habían perdido todo su dinero en cuestión de segundos.
Acusaban a Alejandro de una mala administración, pero hubo alguien que entró a la sala de juntas y expuso su caso. Era Karla, ella acusó