La hora de presentar aquellos diseños llegó. Melissa estaba nerviosa, pero segura de sí misma, aunque eso no valía nada cuando la injusticia prevalecía y a ella la perseguía.Había cinco personas listas para mostrar sus mejores obras, todas eran con experiencia en el rubro, a diferencia de Melissa, esta era la primera vez que presentaría sus dotes de diseñadora.Por su parte, Alejandro confiaba en sus diseñadores antiguos, la empresa había tenido éxito con ellos. Esperaba humillar a Melissa frente a todos los presentes, sin embargo; algo resonó en aquella sala de reuniones.—¡Bravo! ¡Bravo! ¡Me encanta ese diseño! Mi futura esposa estará encantada de que le entregue el anillo de sus sueños.¡Felicidades, señor Alejandro, mi joyería firmará de inmediato el contrato para trabajar de la mano con la señorita Melissa!Todos quedaron con la boca abierta. El cliente había quedado más que satisfecho con el trabajo de Melissa. En su interior, Alejandro también supo que ese era el mejor diseño,
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