—Querías irte con ella, ¿cierto? —presionó Lorena cuando iban en el auto camino al departamento.
—¿Quieres la verdad o prefieres que la disfrace?
—Anthony… —advirtió la mujer con los ojos inyectados en sangre.
—Mejor no preguntes si no quieres conocer la respuesta—se concentró en el recorrido que estaban llevando.
—No entiendo qué le encuentras a esa —no se detuvo en seguir soltando su veneno—. ¿Acaso no la viste hoy? Sin duda ese vestido no era para ese cuerpo tan ancho y extravagante. No