-Si no vas a contarle al señor Montenegro sobre el bebé, entonces yo te voy a acompañar al médico- sentenció Melisa decidida en no dejar sola a su jefa.
-No es necesario, no te preocupes- exclamó Sofía, quien no quería ser una carga para la joven, ella no merecía soportar sus problemas, ya había hecho mucho con escucharla llorar y guardar sus secretos, además de cocinarle todos los almuerzos, estaba haciendo más de lo que debía.
-Insisto- dijo seriamente- y no acepto un no como respuesta jefa