Melisa se encargó de tomar dos bandejas de comida con abundante ensalada, verduras cocidas, carne, huevo, queso. De todo, además de un jugo exprimido de naranja.
Colocó las dos bandejas en la mesa bajo la mirada desconcertada de Sofía.
-No creo que pueda comer todo esto- exclamó ansiosa.
-No te preocupes, con que comas un poco de cada cosa está bien- sentenció la joven comenzando a comer vorazmente.
La castaña se la quedó mirando boquiabierta.
¿Cómo era posible que esa chica tan pequeña y delga