Sofía tocó el timbre de la casa de su difunto suegro de forma insistente sin obtener una respuesta.
Impaciente, le habló directamente al comunicador.
-Vamos Victoria, sé que estás aquí, hablemos por favor- exclamó tratando de no sonar amenazante.
-¿Cómo sabe…?- murmuró la rubia, quien la estaba observando desde la cámara de seguridad.
-Victoria…- suspiró la castaña.
-Estás loca si crees que te voy a dejar pasar- sentenció la mujer.
Sofía se giró hacia la cámara y exclamó:
-Hay un par de cosas q