Tras aquella ofrenda, en donde ella es la persona que será sacrificada, Lía se enfoca única y exclusivamente a entrenar. El Rey se pierde varias veces y Lía siente que se ha dado por vencido con ella, que es la mejor manera de deshacerse de su presencia sin ensuciarse las manos.
Por las noches solo cruzan un par de palabras, antes de que ella termine tirada en la cama y se duerma profundamente.
Hasta que llega.
El primer día del Torneo de la Escarcha amanece con un cielo blanco y pesado, promet