La paz en el palacio dura exactamente tres semanas.
Tres semanas en las que Lía ha gobernado junto a Magnar, aprendiendo las mañas de la corte, mientras una pequeña vida crece en silencio dentro de ella, aún indetectable para los sanadores, pero presente en su fatiga constante.
Esa tarde, un mensajero llega con la urgencia en su rostro y buscando desesperado a su Rey.
—¡Majestad! —jadea el hombre, arrodillándose ante el trono—. ¡La frontera sur! Los pocos rebeldes que huyeron antes de la boda s